Realezas

15:42 Fran Ibáñez Gea 0 Comments




Clandestino. Contracultura. Realezas

Ese fue el cóctel que combinó la Franja con la colaboración de este servidor, quienes alineamos todas las estrellas de la noche madrileña. Una presentación en la capital en sociedad de una asociación joven, dinámica, que apuesta por la cultura, por la pluralidad y el emprendimiento. Una primera exposición de pintura de una serie (Realezas) que hace del lienzo un campo de feminismo y diversidad sexual. Una fiesta clandestina que reunió a miembros destacados de la juventud emergente de diferentes ámbitos para crear sinergias y nuevos proyectos. Ese es el objetivo de La Franja, esos son sus elementos: desde la cultura, sembrar, cuidar y dar el apoyo para crecer.

Aunque la Franja tiene como foco de actuación la bella comarca de Guadix, su ambición y alcance es muy extenso. Así como Madrid, la experiencia recogida por sus miembros y fundadores en las distintas ciudades donde han vivido (Bruselas, Granada, Sao Paulo, Seúl) ha hilvanado un hondo sentimiento de cosmopolitanismo, multiculturalidad y conciencia global. Todos estos componentes están recogidos y son llevados a cabo en sus proyectos y encuentros, siendo conscientes de la apuesta en valor de la cultura como motor y pulmón de esta sociedad.

El Clandestino de Realezas fue un pistoletazo de salida a este tipo de eventos que nacieron con un éxito descomunal y del que ya muchos de los seguidores de esta asociación y los afortunados que formaron parte de este encuentro están demandando una segunda edición. Sacar el arte del canon, abrir los museos y las galerías tradicionales de marcos robustos. Conseguir que el arte esté en el mismo aire. Que la inspiración fuera parte del ambiente, es de esta manera cómo los invitados al clandestino realezas pudieron sentirse bajo un dresscode y atrezzo que marcaron las líneas de fuego de esta contienda.

¿Queréis ser invitados a los próximos clandestinos? 
Muy fácil, estad pendientes de las redes sociales de la Franja @enlafranja
Quizás el próximo clandestino está en tu agenda. 

Larga vida a la Franja




Fotografía: La Franja

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Dublín

9:18 Fran Ibáñez Gea 1 Comments






Dublín es en James Joyce lo que la esencia al arte: sin él no se explica su existencia. 
Es una ciudad particular. Un país joven con raíces antiguas que combina perfectamente su cultura ancestral con lo que el turista demanda de sus expectativas. Tiene carácter, es un poco ruda, pero hay que entenderla. Los fuertes vientos que la gobiernan, sus nubes y sus gaviotas, determinan decisivamente el encuentro con el sol. Mientras tanto, la vida real de Dublín se recorre los pubs, con música en directo y una pinta de guiness en mano. Al resguardo de las inclemencias, cuarteles como Temple Bar dan descanso y sosiego, creando una atmósfera impertérrita que pareciera estar allí mucho antes que Oscar Wilde.

Un pulmón narcisista e intelectual se erige en la ciudad. El Trinity College, esplendor y convicción del poder creador del ingenio que Irlanda cosecha, es uno de los lugares más concurridos, por sus estudiantes y por su biblioteca, joya indudable y testigo de otros tiempos donde la belleza tenía peso. Los museos son gratuitos, y el que quizás más sorprenda sea el de Ciencias. Todas las especies embalsamadas recogidas en sus vitrinas son, al mismo tiempo, de angustia y satisfacción. Su National Gallery tiene una inmaculada de Zurbarán, tres Goyas y un San Francisco del Greco muy interesantes, entre otras obras con una representación española donde quedan presentes Velázquez, Murillo, de Ribera o Picasso. Por subrayar un cuadro de ellos, El Estudio del Artista de John Lavery, bajo la inspiración nítida de las Meninas es un lienzo atrayente y sinuoso que no debe pasar desapercibido. Además de todo esto, muy remarcable es la obra del hermano de William Butler Yeats, John (Jack), que además de ser artista fue medallista olímpico. 

Dublín transmite tranquilidad. Es una ciudad segura con una población curtida en una cultura de acogida. Episodios como las constantes migraciones a América, la gran hambruna (que dejó un millón de muertos, 1845-1852), el ser dominados por los británicos hasta su independencia en 1921 y la tradición católica desde la llegada de San Patricio en el siglo V, son claves para entender la Irlanda de hoy. La isla esmeralda de Leprechauns, tréboles y calderos mágicos se respira más allá de Dublín. Quizás y lo más probable es que la capital sea un recibidor europeizado que esconde su ruralidad, su naturaleza y su magia al visitante. Dos empresas, el Trinity College y la fábrica de cerveza Guiness tienen el monopolio del interés del exigente medio que llega a la ciudad. 

Por todo ello, debimos hacer una escapada. La famosa calzada de los gigantes (Irlanda del Norte) está a tres horas en coche y cinco y media en bus desde Dublín, así como los acantilados de Moher entre Limerick y Galway quedan a mínimo tres horas. Por ello, para excursiones breves, Howth, una península próxima a la capital, a la cual se puede acceder en media hora en transporte público, es una de las mejores opciones. Llegados a Howth el asombro suena como un disparo. Enfrentarse al vacío y a la plenitud del mar, acercarse a sus senderos bordeando y desafiando la pendiente, es un paseo donde no existe el riesgo si hay cautela. Las vistas y el lugar tienen una áurea mística que santifica al andariego y lo limpia de pecado. Existe una comunión entre el cielo, el mar y la tierra bañada de viento que el recorrido parece peregrino. 





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El Escorial

12:37 Fran Ibáñez Gea 0 Comments




El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial considerado una de las maravillas del mundo durante cierto tiempo, es el ejemplo más vibrante de uno de los capítulos más trascendentales de la historia de España. 

El macizo arquitectónico es un conjuro que tapona una de las puertas del infierno. Se derrama por la colina, se asienta y petrifica. Se despoja de ornamentos, se aleja por completo del plateresco y rehuye de los siglos de esplendor árabe que esparcieron reliquias por toda la península. El clasicismo se reviste de una sobriedad plena, de quietud que invita al asombro por las sobrecogedoras dimensiones del monumento. Es un lugar inspirado en la oración. Es un mausoleo que vela el descanso eterno de los reyes de España. Es un símbolo de firmeza, poder y silencio perturbado por el tañido de las campanas que dictan la vida a los monjes agustinos. 

Este es uno de los lugares más sagrados de la cristiandad por su gran colección de reliquias de santos que Felipe II mandó reunir en un mismo sitio y a los que encomendaba su reinado. Entró el monarca aquí a despedirse, después de cincuenta días de angustia, extenuación e invalidez, el hombre más poderoso del mundo, entre fiebres y heridas, abandonaba entre estos muros el sol que no se ocultaba en su imperio. 








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